Empieza por el contexto
Toma primero una vista general del ambiente desde un punto que permita reconocer su distribución. Después captura los elementos y detalles que necesitan respaldo específico.
Una secuencia general → intermedia → detalle ayuda a que una persona ausente entienda dónde se encuentra el hallazgo.
Cuida calidad y legibilidad
- Limpia la lente y evita el zoom digital cuando puedas acercarte.
- Busca iluminación uniforme; usa otra posición para reducir reflejos.
- Comprueba foco y estabilidad antes de avanzar.
- Incluye una referencia de escala solo cuando sea necesaria y comprensible.
- Para medidores o etiquetas, captura el elemento completo y luego su lectura.
Relaciona la imagen con una observación
El nombre del archivo o la fecha no bastan para conservar el significado. La evidencia debe quedar asociada al ambiente y, cuando exista, al punto exacto que documenta.
Describe lo observable sin diagnosticar causas: color, ubicación, extensión visible y diferencia respecto de una referencia. Evita declarar daño estructural, responsabilidad o antigüedad sin una evaluación competente.
Repite encuadres cuando compares
Si una revisión anterior sirve de referencia, intenta conservar distancia, orientación y cobertura. Una comparación visual es más útil cuando ambas imágenes muestran el mismo lugar y suficiente contexto.
Una recomendación automática puede detectar desenfoque, encuadre o falta de comparabilidad, pero no reemplaza la revisión humana ni debe presentarse como peritaje de daños.
Protege la privacidad
- No fotografíes documentos, pantallas o correspondencia sin necesidad.
- Evita rostros y objetos personales ajenos al alcance.
- Usa almacenamiento privado y enlaces acotados.
- Comparte solo las evidencias necesarias para el resultado.
Importante: InCheck organiza evidencia operativa; no certifica jurídicamente el estado de un inmueble, no reemplaza un peritaje y su conformidad no equivale a una firma electrónica avanzada.